La última llamada

El celular timbró insistentemente, una vez tras otra rogaba escuchar tu voz, pero no fue posible, sólo escuchaba aquel contestador, que ya parecía un compañero más de la noche.

Timbre, timbre y timbre… No había respuesta alguna, mis lágrimas me ahogaban, no buscaba tu amor, necesitaba tu amistad, un amigo que me escuchara sin juzgar, pero no paró de timbrar… De nuevo el contestador.

La ventana estaba abierta, una suave brisa entraba por allí. Timbre, timbre, timbre… Contestador, cuelgo… Timbre, timbre, timbre… Sólo aquella ventana se abría ante mí… Contestador, cuelgo…

Me ahogo en la tristeza de mis lágrimas, sé que puedo entregar todo de mí, pero jamás me creerás… Timbre, timbre, timbre… Contestador, desesperado te dejo un mensaje de voz, pero no logro modular, hablan mis lágrimas, cuelgo, aquella suave brisa me sigue llamando la atención…

El desespero se apodera de mí… Timbro… Timbro… Timbro… Timbro… Aquellas palabras que me habías dicho quedaron marcadas atentando contra mi conciencia… Timbre, timbre… Me acerco a la ventana, observo nueve pisos… Y el sufrimiento finaliza.

Un nuevo día, en el mundo siempre hay gente feliz y otra triste. Tú, en cambio, te levantas con la mayor tranquilidad posible, miras tu celular y te das cuenta que lo único que te quise decir fue, “Necesito hablar con alguien que me escuche de verdad”.

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3 comentarios en “La última llamada

  1. Los gatos no hablan. Se expresan. dijo:

    Nosotros, los frágiles mortales, padecemos el peor de los males que pudo brotar de la mítica caja de Pandora. Lo llamamos amor. Somos almas que caemos abrumadas bajo el horrible peso de la negra noche que de repente nos sorprende llevándose, envuelto entre sus oscuros ropajes, ese mal …

    Dicen que la única vez que el cisne canta es cuando ve próxima su muerte y su canto es un grito triste, desgarrados y lúgubre; realmente es un graznido espeluznante que emite su garganta elevada hacia los cielos como implorando misericordia de lo alto.

    Tal vez sea solo mi volátil imaginación, pero tu escrito para mí es el canto de un cisne que se siente solitario, en medio de un amplísimo lago que antes era bello… un cisne que ahora ve cerrarse las nubes, implacables, sobre él…
    Tal vez todos, cisnes marionetas del demonio del amor, debamos morir una y otra vez bajo sus cruentas maniobras.

    Tu escrito parece básico, pero a mis ojos, ojos de cisne mortal que ya emitió su canto, es un escrito compuesto a dos voces: la del alma y la del corazón.

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